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AGUANTE
“POR QUE TENEMO aguante, aguante
de verdá...” gritan enardecidas miles de gargantas en la
popular de algún estadio porteño. “Aguante los redondos”
se lee en un muro cualquiera de esta ciudad.
La principal característica del concepto aguantar es soportar.
Las ciencias físico-matemáticas nos dicen que un cuerpo
soporta o aguanta el peso de otro cuando no se destruye, cuando no desaparece
como tal. Es decir, una estructura soporta el peso de otra estructura
cuando no se derrumba.
Sociológicamente aguantar es mucho más complejo y nos remite,
creo, a una pérdida de conciencia. Trataré de explicarme
mejor.
Aguantamos, es decir, soportamos, cuando no hacemos nada por evitar esta
situación, cuando somos incapaces de elaborar alternativas eficaces
que inviertan esta situación. Aguantamos cuando nos dominan, es
decir, obedecemos sin cuestionar el mandato de nuestro dominador. El aguante
entonces, es una de las características de la dominación.
Esta actitud llega al límite cuando nos vanagloriamos de nuestra
capacidad de aguante, así grita la muchedumbre en los estadios
colmados y ocultan en sus gritos la realidad de una dominación
eficaz.
Que paradoja que mientras nos sentimos orgullosos de esta aptitud, en
realidad no estamos sino confirmando nuestra incapacidad y nuestra falta
de imaginación para dejar de aguantar y esto es resistir.
Resistir es diferente a aguantar. Supone una acción contraria e
inversa que se opone a la fuerza que se nos impone. Resistir nos obliga
a tener imaginación y a la acción reivindicativa. Abrevemos
un poco en la historia.
Cuando el ejército fascista alemán invadió Europa
con sus blindados y sus SS, se comenzaron a organizar fuerzas irregulares
que luchaban contra el invasor. Tomaron el nombre de “La Resistencia”
y no se debe subestimar el valor de sus acciones bélicas en la
derrota del nazismo.
Por otro lado, cuando Perón fue depuesto de su gobierno en el año
1955, pasado el primer momento, los militantes peronistas se organizaron
en lo que ellos mismos llamaron “la resistencia peronista”
y actuaron en contra del gobierno de facto. Su objetivo principal era
el retorno del líder al país.
Se resiste cuando se realizan acciones tendientes a evitar alguna opresión.
Se resiste cuando se agudiza la imaginación. Se resiste pues, cuando
se intenta evitar una dominación.
Lamentablemente, "la popu" no ve claramente donde está
el objetivo. Por eso aguanta.
He mencionado que esto deriva a mi entender de una pérdida de la
conciencia. Debería decir, a una transformación de la conciencia,
esto es también de la identidad. Como todos sabemos, las identidades
de hoy día no son lo que fueron antaño, en términos
de algún pensador contemporáneo, las identidades han estallados
fragmentándose en una cantidad muy grande de identidades. Lo que
ayer era la clase proletaria se ha transformado vaya a saber en qué.
Jóvenes, jubilados, gays, roqueros, modernos, mujeres golpeadas
son algunos de los llamados nuevos movimientos sociales que indican la
fragmentación a la que estoy aludiendo. Y esta fragmentación
de las identidades colectivas de ayer no encuentra una alternativa eficaz
de resistencia. La dominación, creo, no es ajena a esta fragmentación
de las identidades ya que por lo menos en la actualidad, recoge con creces
los frutos de su dominio.
Ayer se escribía en las paredes de la ciudad de Buenos Aires "luche
y se van" y esto era resistir, hoy se puede leer "chau menem"
y al lado un cartel gubernamental festejando el triunfo con el dominante
y casi autoritario "Sin Vueltas".
Las identidades han estallado, las clases se han diluido y los nuevos
colectivos no encuentran la pista para resistir. La imaginación
resistente se agota en las marchas de los jubilados por los $450 y en
la de los estudiantes contra el arancel. ¿Es que no podemos pensar?
¿Es acaso que estamos tan dominados que nos es imposible elaborar
alguna estrategia eficaz e imaginativa en contra de esta dominación?
¿Es cierto que no hay más utopías?.
Quiero creer que no. Quiero ilusionarme con que en algún lugar
de esta ciudad aún hay sujetos no pasivos que resisten y no simplemente
aguantan. Quizás la poesía sea la herramienta que estamos
buscando en una época en que el panfleto partidario aburre y molesta.
Quizás descubramos la fuerza de la palabra escrita con imaginación
en una época en donde nos quieren hacer creer que la imagen puede
reemplazar a mil palabras. Quizás se esté elaborando una
nueva utopía en los arrabales de las ciudades, en las letras de
algunas canciones.
En una época saturada de imágenes seductoras, de música
sin contenidos, de cuerpos esbeltos y tostados a lámparas infrarrojas,
quiero creer en la fuerza de la palabra escrita. Una palabra vale mas
que mil imágenes televisivas. Una poesía tiene más
fuerza que una propaganda. Quiero poner en evidencia la trampa que nos
ponen.
Ayer hablábamos de libertad y autonomía. Hoy estamos haciendo
interminables colas para pagar nuestra tarjeta de crédito.
Ayer nos ilusionábamos con el futuro. Hoy nos encontramos enfrentándonos
a nuestro vecino por que no pagó las expensas y entonces nos ha
aumentado nuestra parte.
Ayer creíamos que era posible. Hoy apenas nos contentamos si llegamos
a fin de mes.
O quizás no sea tan así. Quizás yo también
he entrado en la vorágine de la crítica sin sentido y me
escondo detrás de ella para no reflexionar o comprometerme. La
crítica es una herramienta temible, no para el que es criticado
pues directamente la niega sino para el crítico que se acostumbre
y se adormece en ella. La crítica puede ser un anestésico
intelectual si no nos moviliza.
En esta época de aguante, he intentado reflexionar poquito a poco
sobre las trampas a que nos somete el lenguaje despiadado de fin de siglo.
En algún lugar de este usado planeta hay resistentes, el asunto
es ¿donde están? ¿cómo podemos hacer para
encontrarnos? ¿cuál es el sortilegio que nos permite comunicarnos?
Partisanos, maquisard, rebeldes, en algún destartalado tinglado
deben estar ocultándose esperando el momento en que una nueva creatividad
los convoque. No todo está perdido. Aún quedan por toda
la ciudad, los ecos siempre renovados de las vanguardias que no se han
aquietado. Solo esperan las condiciones propicias para emerger.
Red
cetorca |
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